Sueños de poetas locos
fueron truncados
con fuegos de metralla
corcovos de vientos galopando en blancas crines
silencios grises con virutas de plata.
Creyeron que la muerte era lugar seguro
para acallar ideas,
tachar las letras,
borrar palabras…
pero en sus siembras
habían piélagos inalcanzables…
y las semillas todas,
brotaron al nacer el alba.
Felicitas Navarro Pérez
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